viernes, 30 de julio de 2021

Porque no tenían más fe

1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)

Evangelio según San Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Pistas: Les faltaba fe. ¿Por qué? Porque creían conocer a Jesús, creían saber lo que se podía esperar de Él, lo que Jesús podía saber y hacer. Y aunque hace milagros y actúa con sabiduría y poder delante de ellos, no son capaces de confiar y descubrir quién es. Y esto impide que pueda hacer más, porque su fe es poca.
   Vamos a traducir esto a nuestros días. ¿Cuántas veces nuestros prejuicios sobre la Iglesia (que continúa la obra de Jesús) o nuestra manera de entender la fe nos impiden crecer y ver actuar el poder de Dios en nuestra vida? ¿Cuántas veces al leer el Evangelio piensas que estas cosas no son para ti? 
   El Evangelio de hoy te invita a dejarte sorprender, a creer que es posible lo que la Palabra de Dios anuncia. A conocer a Jesús más allá de tus propios prejuicios o de la imagen de Él que te han enseñado o que te has formado. Porque en realidad en eso consiste una relación: en dejarse asombrar, en conocer, amar, descubrir, confiar… ¿Cuántas veces los que somos de Iglesia (los que creemos conocer a Jesús) nos acomodamos y nuestra fe se vuelve mera religiosidad o tradición?
   Si quieres ver las maravillas de Dios, si quieres que Jesús actúe en tu vida y a través de ti, déjate sorprender. El Evangelio de hoy te dice: pide más fe, mira más allá de tus ideas, busca y abre la puerta a Jesús y deja fuera los prejuicios. Aprende a conocerle estando con Él, no sólo por lo que sabes o te cuentan. Por eso, una vez más reza, rézale a Jesús, pasa un rato con Él y que por tu fe puedas ver las maravillas de Dios en tu vida y en el mundo.

Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.

martes, 20 de julio de 2021

Ser familia de Jesús

 Evangelio según San Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo. Pero él contestó al que le avisaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y señalando con la mano a los discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.



Pistas: Ser de la familia de Jesús no es cuestión ni siquiera de sangre. No es un estatus o un derecho. Para pertenecer a la familia de Jesús hay que recorrer el camino de hacerse discípulo suyo. Buscar la voluntad de Dios y escuchar su Palabra. Ni siquiera basta sólo con estar bautizado, hay que acoger el regalo del bautismo. 

   Saberse hijo de Dios, salvado por Jesús que nos muestra la voluntad del Padre. No se trata de querer que Jesús haga las cosas a nuestra manera sino de descubrir la manera en la que Él las hace y nos invita a que las hagamos nosotros también. A veces podemos pensar que ya somos de los suyos por el puesto que ocupamos en la Iglesia, por las cosas que hacemos para Dios o por nuestra religiosidad, pero sin ser discípulos eso no sirve de mucho.

   Como vamos descubriendo día a día al orar con el Evangelio, este camino de pertenecer a la familia de Jesús se recorre conociéndole, escuchándole, poniendo su luz en las situaciones cotidianas de nuestra vida. Aprendiendo a descubrir la voluntad de Dios a través de su Palabra y de las inspiraciones del Espíritu Santo. 

   Siéntate con Jesús hoy también, reza, y sigue aprendiendo a ser discípulo suyo.