1. Pide el Espíritu Santo
2. Lee despacio y entiende
3. Medita qué te dice la Palabra de Dios
4. Ora, respóndele al Señor
5. Actúa, llévalo a tu vida)
Evangelio según San Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
Pistas: Les faltaba fe. ¿Por qué? Porque creían conocer a Jesús, creían saber lo que se podía esperar de Él, lo que Jesús podía saber y hacer. Y aunque hace milagros y actúa con sabiduría y poder delante de ellos, no son capaces de confiar y descubrir quién es. Y esto impide que pueda hacer más, porque su fe es poca.
Vamos a traducir esto a nuestros días. ¿Cuántas veces nuestros prejuicios sobre la Iglesia (que continúa la obra de Jesús) o nuestra manera de entender la fe nos impiden crecer y ver actuar el poder de Dios en nuestra vida? ¿Cuántas veces al leer el Evangelio piensas que estas cosas no son para ti?
El Evangelio de hoy te invita a dejarte sorprender, a creer que es posible lo que la Palabra de Dios anuncia. A conocer a Jesús más allá de tus propios prejuicios o de la imagen de Él que te han enseñado o que te has formado. Porque en realidad en eso consiste una relación: en dejarse asombrar, en conocer, amar, descubrir, confiar… ¿Cuántas veces los que somos de Iglesia (los que creemos conocer a Jesús) nos acomodamos y nuestra fe se vuelve mera religiosidad o tradición?
Si quieres ver las maravillas de Dios, si quieres que Jesús actúe en tu vida y a través de ti, déjate sorprender. El Evangelio de hoy te dice: pide más fe, mira más allá de tus ideas, busca y abre la puerta a Jesús y deja fuera los prejuicios. Aprende a conocerle estando con Él, no sólo por lo que sabes o te cuentan. Por eso, una vez más reza, rézale a Jesús, pasa un rato con Él y que por tu fe puedas ver las maravillas de Dios en tu vida y en el mundo.
Relee el Evangelio, escucha lo que Dios te dice, respóndele con tu oración y llévalo a tu vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario